Onicogrifosis, hipertrofia de la placa ungueal con una importante deformación de la uña, que tiene el aspecto de un cuerno o garra. La cara superior presenta surcos transversales, mientras que en la cara inferior se observa un eje córneo que pierde espesor al aproximarse al borde libre. En esta alteración la uña puede encorvarse en distintas direcciones. La incurvación lateral externa es la dirección que adopta en la mayoría de los casos, pero también se puede curvar dorsalmente, plantarmente, o en muchas menos ocasiones hacia el lateral interno. Esta última forma se suele dar en enfermos que guardan cama durante largo tiempo debido a que no tienen el impedimento del calzado, no obstante al corte se resquebraja. En general la uña presenta una superficie en exfoliación, reseca e imbricada. La onicogrifosis, si se deja evolucionar de forma espontánea, puede adquirir dimensiones exageradas, de 8 centímetros o más de longitud.
La uña debido al engrosamiento pierde su coloración normal volviéndose de un color amarillo sucio, marrón o incluso negro y siempre opaca. Puede despegarse del lecho produciendo huecos en los repliegues ungueales recubriéndose este de una capa córnea. El espacio libre entre la uña y su lecho, lo mismo que el repliegue subungueal y los repliegues periungueales, se rellenan de un magma compacto de desechos, células muertas, polvo, etc. Todos los dedos pueden verse afectados, aunque es el dedo gordo el que en mayor medida padece onicogrifosis. La onicogrifosis si produce dolor, por que debido a la imposibilidad de cortar las uñas, el zapato produce una fuerte presión sobre la uña hipertrofiada. La uña en garra puede lesionar también el dedo vecino.